Cada vez que daba un pequeño paso hacia él, podía sentir como su respiración se hacia cada vez mas lenta.
Cuando llegue hasta él fueron mis manos las que tuvieron contacto con él. Cada una de mis manos comenzaron a rodear su cuello –Parándome un poco de puntillas, pues a diferencia de mí, Bill me llegaba a unos diez centímetros mas arriba de mi cabeza- Lo hacia lenta y delicadamente, como si se tratase de una figura de porcelana.
Estaba riendo por dentro cuando por fin no era yo la que sufría de una ansiedad espantosa cuando se trataba acerca del amor.
Mi siguiente sonrisa fue provocativa para poderlo tener un poco mas cerca de lo que ya lo tenia.
Sus brazos automáticamente se enrollaron sobre mi torso. Lo cual ahora éramos dos personas con sus respiraciones entrecortadas sin saber como reaccionar a nuestro siguiente y apasionado beso.
Ya podía sentir su respiración cerca de mí. Trataba de mantener toda la calma posible y que mi enloquecimiento no me venciera en esos momentos.
Cerré mis ojos cuando Bill se acercaba lentamente para besar mis labios. Cuando nuestros labios hicieron contacto el uno con el otro no había forma de parar. Una simple droga de la cual no podíamos deshacernos con facilidad. Intentábamos dejarnos llevar por aquel momento bajo las estrellas.
No había nada más importante que esto. Me gustaba sentir sus labios junto a los míos repetidas veces. Hacía que esto no terminara jamás. Pero aquella voz interrumpirnos en un tono burlón, fue lo único que nos hizo separarnos bruscamente.
-¿Por qué no mejor, se van a un motel? –Dijo Tom gritando a lo lejos. Después de haber dicho esto se echo a reír- O si quieren, pueden irse a la habitación de arriba, les puede salir un poco mas barato –Tom seguía insinuando y riendo al mismo tiempo- Pero en serio les aconsejo un hotel muy cercas de aquí.
Fue lógico que Bill y yo nos detuviéramos sin poder contenernos las risas. Incluso me dio mucho mas risa cuando vi la mirada de Bill, parecía estar pensado y estaba completamente segura que se estaba tomando muy en serio lo de un motel.
-Ni lo intentes –Le advertí separándome de él con una pequeña sonrisa- He tenido suficiente con este viaje que en verdad me siento muy cansada –En seguida me acerqué para darle pequeñas palmaditas sobre su pecho en forma de afecto y paciencia- Ya será en otro momento cuando me sienta con suficiente energía para desquitarme contigo.
-¿Hablas en serio? –Preguntó Bill conteniendo su risa burlona- Yo creí que era por que no podías conmigo.
Puse los ojos en blanco manteniendo mi enorme sonrisa sincera. Me era increíble como con él no tenía que fingir que era feliz, por que en realidad lo era.
-Debo irme –Hice una mueca en forma de disgusto. No quería pasar mucho tiempo estando sin él, pero quería algunos días para solo enfocarme en mi trabajo y que todo saliera a la perfección- llamé a mi papa para que me recogiera, lo mas probable es que ya este en camino.
-De acuerdo –Bill afirmó con una media sonrisa volviéndome a besar en mis labios y luego en la mejilla por una última vez- Te llamaré, después de todo estaremos en mi casa.
Justo en ese momento escuche el clac son del carro de mi papá. Por lo que me dirigí hacia el carro. Pude verlo fuera del estudio tomando algunas maletas mías y colocándolas en la parte trasera del carro.
Intenté mirar a mi alrededor tratando de buscar a Aliz y Lizzi, pero no las encontraba, por lo que decidí por llamarles mas tarde.
-Hola papá – lo saludé al estar cerca de él. Me sorprendió que en realidad no dijera nada y subiera dentro del carro después de despedirse de David, quien este no dejaba el teléfono ni un segundo.
-¿Estas enojado? –Le insistí cuando ambos nos encontrábamos dentro del carro. Tenia una mirada fría y sus ojos se encontraban demasiados cansados. Ni siquiera mi pregunta evadía su reacción -¿Pasa algo? –volví a preguntar con mi desesperación en mi rostro.
Me crucé de brazos sin volverle a insistir. Intentaba tratar de descifrar el por que de su comportamiento tan frio sobre mí.
-¿Bill Kaulitz? –Preguntó mi padre sorprendido. Este seguía con su mirada frente al volante sin dar un pestañeo- Tantos chicos que hay y tenia que ser Bill Kaulitz.
Se estaba quejando entre dientes. ¿Acaso mi padre no sabia la relación que tenia con Bill mucho antes de mudarme con mi madre? Eso me dejo pensando.
-Santo cielo –Grité poniendo ambas manos sobre mi boca intentando callarme de aquel grito horrorizado. Probablemente nos había visto a mí y a Bill besándonos en el patio- ¿Nos viste?
-Debes tener en cuenta que no puedes hacer ese tipo de cosas en donde sea –Se volvió a quejar, pero esta vez se había calmado un poco- Y cuídate mucho, después no quiero que salgas con otra cosa.
Me quede helada cuando pronunció sus últimas palabras. ¿Qué le diría? Suspiré de lo mas bajo tratando de disimular mis nervios. Mis manos estaban inquietas y trataba de pensar en otro cosa que no fuera mi embarazo.
-Además –Continuo mi padre subiendo un poco su tono de voz manteniendo su rostro frio- Te recuerdo que no puedes hacer ese tipo de cosas en donde sea, por eso tuve que pitar con mi clac son.
Mis ojos quedaron como platos cuando me vi mi abdomen totalmente grande. “Mis nervios me engañan” me precipité a ese pensamiento, sin volver a mirar mi abdomen.
Suspiré fuertemente cuando vi mi casa por la ventanilla. Estaba todo oscuro pero lo suficiente para reconocerla. Corrí hacia ella como si fuese mi única salvación a lo que deseaba una gran “plenitud”
-¿Te encuentras bien? –preguntó mi padre gritando desde abajo. Ya me encontraba en mi habitación arrinconada en una pequeña esquina, donde se podía ocultar la mayor cantidad de oscuridad- Me iré a trabajar, llegaré hasta la media noche.
-De acuerdo –Le respondí gritando sin que pudiera notar mi preocupación. Trataba de actuar de la mejor manera posible si me proponía ocultárselo. Aunque seria un peso más cargando.
Mi cabeza se sumió profundamente sobre aquella almohada poco después de que había escuchado la puerta principal cerrarse.
Pero el acostarme bajo esas sabanas no significaba que me sentía lo suficientemente cómoda como para poder dormir. Pensaba en miles de cosas a la vez y daba vueltas tratando de encontrar una posición con la cual conciliar mi sueño.
No sabía la hora, pero había calculado que había intentado dormirme por lo menos 4 horas.
Fue entonces cuando me levante de mi cama acompañado de un gran quejido. Me di cuenta que me dolía un poco la espalda sin razón alguna y el mareo seguía continuamente en mi mente.
Bajé a la parte de la cocina para poder conseguir algo que me hiciera dormir toda la noche.
De repente sentí un retorcijón fuerte en la parte baja de mi abdomen. Presioné con mi mano derecha hacia donde sentía el dolor, mientras que con mi otra mano me sostenía de la pared más cercana.
Segundos después el dolor se había ido. Me asusté al pensar que algo malo le había ocurrido a mi bebe. Así que mi mano recorrió poco a poco a la parte alta de mi abdomen. Cuando volví a sentir mi mareo mi cuerpo se tranquilizo “todo sigue normal” me tranquilicé una y otra vez hasta que ese pensamiento se tornará verdadero.
Seguí rumbo al refrigerador intentando buscar algo que me hiciera dormir. No quería arriesgarme a tomar pastillas por lo de mi embarazo, ya que alguna de ellas me las había prohibido.
Al no haber nada que pudiera interesarme en el refrigerador, me dirigí hacia la alacena para intentar conseguir algunas golosinas y galletas.
“Bingo” grité de emoción una vez que encontré un paquete de galletas de exceso chocolate. Me encamine directamente hacia la sala acompañado de un vaso con leche “Nada mejor que algo nutritivo” sonreí en mis adentros.
De pronto ya me sentía llena de soledad al estar sentada en aquel sillón grande frente a la televisión que rara vez prendía mi padre o yo. Nada estaba fuera de su lugar desde que mi madre y yo nos mudamos. Ya que de alguna extraña manera, mi madre le dejo la casa a él cuando supuestamente nos había dejado.
Mi madre era muy orgullosa y no se quedaría de brazos cruzados con la ilusión de que volvería, si no todo lo contrario, tuvimos que hacer una especie de plan para que fuéramos nosotras las que lo dejáramos.
Supongo que eso no sirvió a ambas para poder superarlo juntas. Pues ni el orgullo de mi madre dejaba a un lado el sentimiento y el amor hacia mi padre. ¿Aun en la actualidad sentirán amor entre ellos?
No me había dado cuenta hasta que deje mis pensamientos a un lado para dedicarme aquella foto -Que se encontraba a un lado de mí- De lo que antes era una familia de verdad, mi familia.
Recordé al instante de donde había provenido aquella imagen, una imagen que alguna vez fuimos felices.
Tenia solo 15 años cuando nos tomaron esa foto, nos encontrábamos en una especie de parque y por supuesto junto a mí estaban mis padres. Sus rostros eran felices algo igual que yo. Sus brazos me habían rodeado sobre mis hombros al capturar la imagen.
De alguna forma eso me causo cierta nostalgia, nostalgia por que se había terminado todo, mis padres no fueron lo suficientemente listos para seguir con vida su matrimonio, no les importo lo que yo sentí cuando hicieron posible su divorcio.
Los odie, y por alguna razón, todo mi rencor fue hacia Tokio Hotel. Tenía miedo de saber que ellos tenían la culpa, pero en realidad así lo fue y después de tantos años de rencor hacia las personas equivocadas, los únicos que me hacían sentir mal eran mis propios padres.
Intente no llorar, pero de repente comprendí que me había vuelto un poco mas sensible de lo normal, por lo que comencé a llorar cada vez más y más.
-¿Qué tienes? –Esa…esa era la voz de mi padre. ¿Por qué no escuche cuando abrió la perilla de la puerta? ¿Por qué no escuche cuando se acerco a mí? Mi padre se acerco a mí precipitadamente hasta estar frente a mí- Neily, por favor dime que te sucede, ¿Dime como puedo entenderte cuando tu no me dices nada?
Su rostro me hizo sentirme culpable. Podía sentir lo preocupado que estaba, sus ojos me lo indicaban y es cuando de repente, podía tener el valor de decirle, sin importarme nada.
“Estoy embarazada”
Mostrando entradas con la etiqueta Cap 28. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cap 28. Mostrar todas las entradas
jueves, 11 de marzo de 2010
sábado, 6 de marzo de 2010
Cap 28 (2 Parte)
La ultima maleta estaba dentro de la camioneta donde permaneceríamos un tiempo para llegar al aeropuerto y tomar nuestro vuelo a Oberhausen que para mí seria volver a la realidad. Me senté junto a Bill cuando todos nos encontrábamos dentro. Pude ver por mi ventanilla algunas fans despidiéndose de ellos como locas psicópatas.
Algo instantáneamente me hizo voltear hacia una de mis manos que se encontraban justo a lado de Bill. Sentí una rozar una mano cálida contra la mía hasta estrecharla fuertemente. Mis ojos se volvieron hacia esas manos perfectas para después mirarlo a Bill, quien me regalaba una de mis sonrisa preferidas que, increíblemente y torpemente le regalaba una sonrisa a lo que él se rio.
Dentro del carro podía escuchar murmullos delante de nosotros. No era sorprendente que Aliz, Lizzi y Gustav estuvieran en el asiento de adelante. Junto a mi lado se encontraban Georg y Tom quienes preferían dormir con sus gafas oscuras puestas.
Otra de las grandes maravillas era verlos dormir. Escuchar sus respiraciones lentas y apaciguadas era algo típico de ellos y que cualquier fans desearía ver. Eso me recordó algo “mi trabajo” susurre muy bajo haciendo eco dentro de la camioneta. Tenia que fijarme en cada uno de los insignificantes detalles de cada uno de los mismos integrantes de Tokio Hotel para ponerlo sobre la revista.
Aunque, por más que tratara de pensar en las palabras correctas para escribir las sensaciones que sentía al estar con ellos, no podría. Me era difícil explicar con mis propias palabras lo que sentía cuando estaba junto a ellos. Es como si alguien le preguntase a una típica madre ¿Qué es lo que se siente ser madre? No habría explicación alguna para poder entender con exactitud esa palabra.
Aun seguíamos a medio camino para llegar al aeropuerto haciendo el viaje un poco más tedioso de lo que esperaba. Mi desesperación se acumulaba por cada minuto que pasaba encerrada dentro de la camioneta. Los ronquidos de Georg ya comenzaban a fastidiarme y ya sentía el profundo mareo dentro de mi abdomen.
Tuve que darle un codazo a Georg –quien este se encontraba al lado de mí- para hacer parar sus ronquidos que cada vez iban con mayor fuerza y por supuesto, ruido.
“Demonios –Me quejé susurrando muy bajo- ¿Cuando saldremos de aquí?” Bill lo había notado enseguida puesto que mis pies y mis manos parecían estar inquietas tamborileando y golpeando el piso con mayor rapidez.
-Tranquila –Me susurró esa dulce voz acercándose a mi oído- Ya falta poco para llegar.
-Eso espero –Ahora era yo la que me acercaba a él para susurrarle- Ya no soporto mas.
Volví a enderezarme dentro de mi asiento, esta vez estaba algo calmada. Me sentía aliviada aquellas palabras que Bill había mencionado hace algunos instantes.
-Por cierto –Le dije girando mi rostro hacia Bill con mis ojos fijos en él- Tengo que hablar contigo. –Dicho esto hice una mueca mordiendo mi labio inferior- Preferiría hacerlo en el estudio, cuando lleguemos.
-¿Es muy importante? –Preguntó bajando un poco la voz sin quitar su enorme sonrisa ¿Por qué sonreía?- Podemos hablarlo ahorita si quieres.
Nuestros rostros giraron hacia la parte de adelante donde ahora los murmullos se escuchaban más fuerte. Lizzi y Aliz se voltearon rápidamente al descubrir sus indiscretas miradas hacia nosotros.
Le apreté su mano que estaba junto a la mía para que sus ojos estuvieran de nuevo con los míos. No podía admitir con que seguridad me miraba a los ojos. Era como si me abriese toda su alma al mirarme a los ojos. Sus ojos eran tan hermosos como su boca era tan irresistible. Anhelaba mirarlos con detenimiento y escuchar nuestros corazones palpitar con fuerza. Sus labios eran tan irresistibles que mas de alguna vez no perdía la oportunidad de morder su labio inferior.
-En tu estudio hablaremos –Le prometí regalándole otra sonrisa torpe aferrándome de su mano con fuerza deseando así que nunca la soltara jamás, pues era un lugar donde siempre había pertenecido.
Era extraño volver a sentir un frio diferente al estar al Oberhausen. El clima había sido tan brusco que sentía pequeñas pulsaciones leves en mi cabeza y no paraba de estornudar.
David fue uno de los primeros en ofrecerme su chaqueta a pesar de lo ocupado que se encontraba. Todos estaban bajando las maletas y David estaba haciendo un par de llamadas ¿Con quien estaría hablando? Siempre era mi pregunta cuando me dirigía hacia él.
Lizzi, Aliz y yo nos encontrábamos sentadas en un escalón en la entrada principal mirando detenidamente como bajaban las maletas de la camioneta. Me era increíble saber la cantidad de maletas que habíamos llevado cada uno de nosotros solo por ir unos días a Los cabos, que sin duda alguna extrañaría volver a ese lugar.
-Mi madre no tarda en venir –La voz de Lizzi sonó apagada. En la mano tenia un pequeño palo de plástico picándole a la tierra- ¿Cuándo las volveré a ver? –Preguntó Lizzi volteándonos a ver a ambas con su mismo rostro serio y apagado.
-No lo se –Respondió Aliz casi sonando como un murmullo. Quería creer que el viaje había sido la causa para estar cansadas y tener el animo asquerosamente aburrido- Mi jefe –Puso los ojos en blanco enarcando sus cejas y haciendo una mueca- Me llamó en el avión avisándome que teníamos mucho trabajo por hacer.
Suspiré muy bajo. Mi cuerpo estaba cansado y había llegado a los extremos al pedir que trabajara más para salvar mi propia vida dentro del agua, sabiendo que tenía un salvavidas puesto. Refunfuñé en mis adentros al recordar de nuevo la vergonzosa escena.
Mi ánimo fue otro cuando me encontré con su mirada. Lo único que había hecho era estirarme girando un poco mi cabeza hacia atrás. Podía decirse que me había levantado el animo verlo señalándome con su dedo índice para que lo acompañara. Me levante del escalón siendo que se habían adormecido un poco mis pantorrillas pero el pararme me hizo sentirme viva y con mucha energía.
Caminé dudosa al no saber a donde nos dirigíamos. Habíamos entrado al estudio hasta llegar al profundo pasillo para llegar a uno de mis lugares favoritos. “El patio trasero”.
Bill estaba parado dándome la espalda con su mirada fijamente a las estrellas.
Tampoco yo pude evitar mirarlas. Eran hermosas y brillantes como siempre. Este había sido un refugio para mí durante mi estancia en este gran lugar.
-Extrañare esto –Suspiró Bill sin quitar la vista de las estrellas-Pero extrañare mas esto.
Fue entonces cuando se volteo para mirarme a los ojos. Se estaba acercando lentamente a mí quien yo me encontraba a unos metros de distancia. Su mirada era tan inquietante y difícil de ignorar.
Cuando llego a mí me tomo entre sus brazos y se aferro a mi cuerpo cálido.
Fue entonces que deseé que mi corazón no latiera con fuerza. Estaba nerviosa y sin poder decir una sola palabra.
-¿A que te refieres con que extrañaras esto? –Pregunte aun con sus manos envueltas a mis cuerpo –Estarás aquí ¿Cierto?
Sonrió de oreja a oreja sin poder entender su razón. Ahora sus ojos estaban mas profundos hacia los míos tornando una mirada más seria que la de antes.
-No –Contestó frio. Se aparto de mí enseguida y cruzo los brazos alejándose un poco más- Regresaremos a casa. Hemos ensayado lo suficiente para poder hacer nuestro tour, aunque aun faltan algunos detalles.
Era cierto, lo había olvidado por completo. Recordaba como hace poco antes de regresar a Hamburgo lo había mencionado. Tal vez eso era lo que lo inquietaba. Pero ¿Qué pasaría conmigo y el trabajo? Bill no seria capas de dejarme otra vez ahora que ya le pertenecería y mas ahora que tendríamos un bebe.
¿Este seria un buen momento para decirle la verdad? Lo pensé durante unos segundos. Era un buen lugar, apartados de todo aquello que nos estorbaba. El aire frio daba una pequeña brisa sobre nuestros rostros. Fresco y suficiente para decir la verdad.
-¿Qué pasa? –Bill había notado el cambio en mí cuando trate de pensar en lo mejor. Pero de algún modo decidí no hacerlo.
-Bueno –Mi voz había sonado muy infantil. Me fue difícil poder controlar mi timbre de voz al querer preguntar algo estúpido. Seguro se burlaría de mí. Pero….prefería hacerlo si quería estar junto con él- Tengo una gran pregunta. Pero no te vayas a reír –Le advertí señalandole con el dedo y con una sonrisa sincera- Me preguntaba como….¿Como hacen para pasar desapercibidos frente a la prensa?
-¿Es eso lo que te preocupa? –Preguntó Bill como quien dice queriéndose burlar- Neily, solo trata de ignorarlos, es lo único que hacemos. Y si crees que no podrás ignorarlos entonces haz como Tom, cada vez que dicen algo acerca de nosotros nos ayuda a crecer como banda y nos dan motivos para seguir en esto.
Ambos reímos sin llegar a las carcajadas. De repente ya me encontraba a escasos centímetros de mi rostro contra el suyo.
Su risa se detuvo de inmediato y ahora podía sentir su cálido cuerpo cerca del mío. Su respiración se entrecortaba y no paraba de parpadear. ¿Acaso era yo la que tenía control sobre él?
Algo instantáneamente me hizo voltear hacia una de mis manos que se encontraban justo a lado de Bill. Sentí una rozar una mano cálida contra la mía hasta estrecharla fuertemente. Mis ojos se volvieron hacia esas manos perfectas para después mirarlo a Bill, quien me regalaba una de mis sonrisa preferidas que, increíblemente y torpemente le regalaba una sonrisa a lo que él se rio.
Dentro del carro podía escuchar murmullos delante de nosotros. No era sorprendente que Aliz, Lizzi y Gustav estuvieran en el asiento de adelante. Junto a mi lado se encontraban Georg y Tom quienes preferían dormir con sus gafas oscuras puestas.
Otra de las grandes maravillas era verlos dormir. Escuchar sus respiraciones lentas y apaciguadas era algo típico de ellos y que cualquier fans desearía ver. Eso me recordó algo “mi trabajo” susurre muy bajo haciendo eco dentro de la camioneta. Tenia que fijarme en cada uno de los insignificantes detalles de cada uno de los mismos integrantes de Tokio Hotel para ponerlo sobre la revista.
Aunque, por más que tratara de pensar en las palabras correctas para escribir las sensaciones que sentía al estar con ellos, no podría. Me era difícil explicar con mis propias palabras lo que sentía cuando estaba junto a ellos. Es como si alguien le preguntase a una típica madre ¿Qué es lo que se siente ser madre? No habría explicación alguna para poder entender con exactitud esa palabra.
Aun seguíamos a medio camino para llegar al aeropuerto haciendo el viaje un poco más tedioso de lo que esperaba. Mi desesperación se acumulaba por cada minuto que pasaba encerrada dentro de la camioneta. Los ronquidos de Georg ya comenzaban a fastidiarme y ya sentía el profundo mareo dentro de mi abdomen.
Tuve que darle un codazo a Georg –quien este se encontraba al lado de mí- para hacer parar sus ronquidos que cada vez iban con mayor fuerza y por supuesto, ruido.
“Demonios –Me quejé susurrando muy bajo- ¿Cuando saldremos de aquí?” Bill lo había notado enseguida puesto que mis pies y mis manos parecían estar inquietas tamborileando y golpeando el piso con mayor rapidez.
-Tranquila –Me susurró esa dulce voz acercándose a mi oído- Ya falta poco para llegar.
-Eso espero –Ahora era yo la que me acercaba a él para susurrarle- Ya no soporto mas.
Volví a enderezarme dentro de mi asiento, esta vez estaba algo calmada. Me sentía aliviada aquellas palabras que Bill había mencionado hace algunos instantes.
-Por cierto –Le dije girando mi rostro hacia Bill con mis ojos fijos en él- Tengo que hablar contigo. –Dicho esto hice una mueca mordiendo mi labio inferior- Preferiría hacerlo en el estudio, cuando lleguemos.
-¿Es muy importante? –Preguntó bajando un poco la voz sin quitar su enorme sonrisa ¿Por qué sonreía?- Podemos hablarlo ahorita si quieres.
Nuestros rostros giraron hacia la parte de adelante donde ahora los murmullos se escuchaban más fuerte. Lizzi y Aliz se voltearon rápidamente al descubrir sus indiscretas miradas hacia nosotros.
Le apreté su mano que estaba junto a la mía para que sus ojos estuvieran de nuevo con los míos. No podía admitir con que seguridad me miraba a los ojos. Era como si me abriese toda su alma al mirarme a los ojos. Sus ojos eran tan hermosos como su boca era tan irresistible. Anhelaba mirarlos con detenimiento y escuchar nuestros corazones palpitar con fuerza. Sus labios eran tan irresistibles que mas de alguna vez no perdía la oportunidad de morder su labio inferior.
-En tu estudio hablaremos –Le prometí regalándole otra sonrisa torpe aferrándome de su mano con fuerza deseando así que nunca la soltara jamás, pues era un lugar donde siempre había pertenecido.
Era extraño volver a sentir un frio diferente al estar al Oberhausen. El clima había sido tan brusco que sentía pequeñas pulsaciones leves en mi cabeza y no paraba de estornudar.
David fue uno de los primeros en ofrecerme su chaqueta a pesar de lo ocupado que se encontraba. Todos estaban bajando las maletas y David estaba haciendo un par de llamadas ¿Con quien estaría hablando? Siempre era mi pregunta cuando me dirigía hacia él.
Lizzi, Aliz y yo nos encontrábamos sentadas en un escalón en la entrada principal mirando detenidamente como bajaban las maletas de la camioneta. Me era increíble saber la cantidad de maletas que habíamos llevado cada uno de nosotros solo por ir unos días a Los cabos, que sin duda alguna extrañaría volver a ese lugar.
-Mi madre no tarda en venir –La voz de Lizzi sonó apagada. En la mano tenia un pequeño palo de plástico picándole a la tierra- ¿Cuándo las volveré a ver? –Preguntó Lizzi volteándonos a ver a ambas con su mismo rostro serio y apagado.
-No lo se –Respondió Aliz casi sonando como un murmullo. Quería creer que el viaje había sido la causa para estar cansadas y tener el animo asquerosamente aburrido- Mi jefe –Puso los ojos en blanco enarcando sus cejas y haciendo una mueca- Me llamó en el avión avisándome que teníamos mucho trabajo por hacer.
Suspiré muy bajo. Mi cuerpo estaba cansado y había llegado a los extremos al pedir que trabajara más para salvar mi propia vida dentro del agua, sabiendo que tenía un salvavidas puesto. Refunfuñé en mis adentros al recordar de nuevo la vergonzosa escena.
Mi ánimo fue otro cuando me encontré con su mirada. Lo único que había hecho era estirarme girando un poco mi cabeza hacia atrás. Podía decirse que me había levantado el animo verlo señalándome con su dedo índice para que lo acompañara. Me levante del escalón siendo que se habían adormecido un poco mis pantorrillas pero el pararme me hizo sentirme viva y con mucha energía.
Caminé dudosa al no saber a donde nos dirigíamos. Habíamos entrado al estudio hasta llegar al profundo pasillo para llegar a uno de mis lugares favoritos. “El patio trasero”.
Bill estaba parado dándome la espalda con su mirada fijamente a las estrellas.
Tampoco yo pude evitar mirarlas. Eran hermosas y brillantes como siempre. Este había sido un refugio para mí durante mi estancia en este gran lugar.
-Extrañare esto –Suspiró Bill sin quitar la vista de las estrellas-Pero extrañare mas esto.
Fue entonces cuando se volteo para mirarme a los ojos. Se estaba acercando lentamente a mí quien yo me encontraba a unos metros de distancia. Su mirada era tan inquietante y difícil de ignorar.
Cuando llego a mí me tomo entre sus brazos y se aferro a mi cuerpo cálido.
Fue entonces que deseé que mi corazón no latiera con fuerza. Estaba nerviosa y sin poder decir una sola palabra.
-¿A que te refieres con que extrañaras esto? –Pregunte aun con sus manos envueltas a mis cuerpo –Estarás aquí ¿Cierto?
Sonrió de oreja a oreja sin poder entender su razón. Ahora sus ojos estaban mas profundos hacia los míos tornando una mirada más seria que la de antes.
-No –Contestó frio. Se aparto de mí enseguida y cruzo los brazos alejándose un poco más- Regresaremos a casa. Hemos ensayado lo suficiente para poder hacer nuestro tour, aunque aun faltan algunos detalles.
Era cierto, lo había olvidado por completo. Recordaba como hace poco antes de regresar a Hamburgo lo había mencionado. Tal vez eso era lo que lo inquietaba. Pero ¿Qué pasaría conmigo y el trabajo? Bill no seria capas de dejarme otra vez ahora que ya le pertenecería y mas ahora que tendríamos un bebe.
¿Este seria un buen momento para decirle la verdad? Lo pensé durante unos segundos. Era un buen lugar, apartados de todo aquello que nos estorbaba. El aire frio daba una pequeña brisa sobre nuestros rostros. Fresco y suficiente para decir la verdad.
-¿Qué pasa? –Bill había notado el cambio en mí cuando trate de pensar en lo mejor. Pero de algún modo decidí no hacerlo.
-Bueno –Mi voz había sonado muy infantil. Me fue difícil poder controlar mi timbre de voz al querer preguntar algo estúpido. Seguro se burlaría de mí. Pero….prefería hacerlo si quería estar junto con él- Tengo una gran pregunta. Pero no te vayas a reír –Le advertí señalandole con el dedo y con una sonrisa sincera- Me preguntaba como….¿Como hacen para pasar desapercibidos frente a la prensa?
-¿Es eso lo que te preocupa? –Preguntó Bill como quien dice queriéndose burlar- Neily, solo trata de ignorarlos, es lo único que hacemos. Y si crees que no podrás ignorarlos entonces haz como Tom, cada vez que dicen algo acerca de nosotros nos ayuda a crecer como banda y nos dan motivos para seguir en esto.
Ambos reímos sin llegar a las carcajadas. De repente ya me encontraba a escasos centímetros de mi rostro contra el suyo.
Su risa se detuvo de inmediato y ahora podía sentir su cálido cuerpo cerca del mío. Su respiración se entrecortaba y no paraba de parpadear. ¿Acaso era yo la que tenía control sobre él?
jueves, 4 de marzo de 2010
Cap 28 (1 Parte)
No sabía en que pensar una vez que salí fuera del agua. Intentaba mantener la calma y no perder la cordura una vez que retire de mí el chaleco que me protegió durante –Se podría decir- Un tiempo.
Podía imaginarme a mis espaldas algunos murmullos y risitas de lo mas bajo. Pero aun intentaba mantener toda la sonrisa posible en mi rostro. Incluso había caminado un poco más deprisa con tal de evacuar a todas sus burlas y preguntas que serian de lo más estúpidas.
-¿A dónde tan rápido? –Refunfuñé en mis adentros una vez que la mano de Georg me detuvo con su mano pegado a mi abdomen obteniendo que mi cuerpo se detuviera y mis piernas quedaran inmóviles- Queremos saber del por que caíste de aquella moto.
“Maldita sea” respingué en mis adentros. Justo ese gran tema quería evacuar pero parecía que no lo iba a lograr. El ánimo de Georg se encontraba de lo más burlón, así que seria algo imposible hacerlo parar.
Me detuve por unos instantes cuando la mano de Georg aun seguía pegada a mi abdomen. Recordaba el por que había caído de aquella moto. ¿Que fue lo suficientemente hábil como para caerme con tanta facilidad? Había sido solo un resbalón si lo tomaba desde esa perspectiva.
De nuevo volví a ver aquella imagen tan inquietante y extraordinaria. Era aquella sonrisa del chico que mas amaba y anhelaba, aquel chico por el cual había amado desde la primera vez que lo vi y por quien había luchado durante un largo tiempo.
Justo cuando dio un giro con la moto, para Bill fue un buen momento para mostrarme una de sus mejores sonrisas y quedar completamente rendida a sus pies. La razón por la que había caído al agua.
Con las fuerzas que me quedaban –después de haber pataleado con manos y pies sabiendo que tenia el salvavidas- Quité la mano de Georg lejos de mí para emprender mi camino.
-Vamos Neily –Trató de animarme Lizzi subiendo un poco la voz y alzando ambas manos- Todos podemos cometer errores.
-No es cierto – Se quejó Tom quien venia detrás de mí. Imaginé que estaría ya se encontraba justo a mi lado. Podía escuchar leves pasos y la arena arrastrarse cada vez más fuerte. Una vez estando cerca, se me quedo mirando fijo con su entre ceño fruncido durante unos momentos, luego su rostro se volvió mas sonriente- Es cosa de Bill y Neily que suelen cometer errores entre sí. ¿No es así Bill? –Este le dio un codazo a su hermano cuando estaba justo al lado de él.
A diferencia de todos los que me rodeaban que reían sin parar recordando el vergonzoso accidente que tuve en el agua. Bill volvió a limitarse a sonreír. Intentaba pasar desapercibido frente a sus amigos y hermanos solo por mí. Había ignorado por completo la pregunta de Tom mirando otras partes de la playa.
“Si Bill no se enoja por este accidente ¿Por que no podría yo? Que tan difícil podría actuar como si nada hubiera pasado. Bill lo había intentado muchas veces. Siendo un artista tendrías que aprenderlo de todas formas si querías sobrevivir en el mundo de estrellas. ¿Pero yo pertenecía a ese mundo?
Trataba de mantener la idea de estar solo con Bill. Ya que era el lugar donde siempre había pertenecido.
Respire hondo antes de poder sostener una de las grandes sonrisas de la que pudiera. Sonreí con fuerza hasta mis puntas de mis labios pudieran estar lo mas alargado.
Como pude seguí caminando sin deshacer mi sonrisa con gran esfuerzo. Y claro ignorando las carcajadas de Georg y Tom.
-Espera –La dulce voz que tanto me gustaba escuchar fue la única excusa que me detuvo. Su mano ahora se interponía entre los dos para que nuestros mismos cuerpos –Que deseaban pasión- No nos delataran ante algunas cámaras que de seguro estarían viendo este momento- Vendré por ti a tu habitación. Creo que –Su tono de voz ahora había sonado mas a un tono burlón –Debemos aprovechar que Mike no se esta ni estará mas contigo.
Su sonrisa era de lo más contagiosa. Por lo que fui cómplice de su plan. Lo deseaba ahora más que nunca, sabiendo que aun no tenía derecho sobre él. En uno de mis grandes sueños más locos, lo único que deseaba era que fuera de mi propiedad sin compartirlo con nadie.
Me limité solo a responderle con una sonrisa tan sincera que yo misma me había sorprendido.
Voltee a mis espaldas quienes venían Lizzi y Aliz caminando con sus cabezas hacia abajo. Mas de una vez pude escuchar a Lizzi suspirar haciéndolo de lo mas bajo. En cambio, Aliz tenía la mirada en alto con su rostro frio hacia el mar. Me preguntaba ¿Qué era lo que la hacia actuar de esa manera?
Las chité para que pudiera despedirme de ellas y avisarles que estaría en el cuarto. La mano de Lizzi se movió automáticamente con su rostro apagado y forzando una pequeña risita.
Aliz volteo su rostro dudosa sin borrar aquel rostro preocupado y atemorizante. Enarcó sus ojos y se limito hacer otra cosa volviendo a girar su rostro hacia la playa. No entendía el por que de su comportamiento por lo que trate de ignorarlo.
Era plenitud lo único que podía resumir todo aquello que sentía cuando de verdad me encontraba a solas. Escuchaba con claridad mis pensamientos sin interrupciones y preocupaciones.
Estaba pensando en todas las aventuras que me habían ocurrido en estos días.
Suspiré al darme cuenta que regresaría a mi hogar como antes.
Algo me detuvo por completo al tener ante mis manos aquel vestido negro por el cual había pasado mi cumpleaños. Estaba maltratado y arrugado por las orillas del vestido.
De pronto sentí esa sensación de poder tocar el piano. “El piano” suspire cerrando mis ojos y apretando con fuerza el vestido. Deseaba con todas mis fuerzas volver a tocar el piano. Poder desahogarme con lo que mas me gustaba hacer y en lo que era bastante buena.
Abrí los ojos de golpe al saber a donde iba todo esto. No quería bloquearme con mis preocupaciones y temores, pues me angustiaría más y entonces volvería a caer en una gran depresión que yo misma era la única que sabia como me sentía.
Intente con toda la rapidez –Haciendo esforzar mis recuerdos- Recordar aquello que me hacia feliz. “trabajo, mama, papa, Bill, mi…bebe?
No podía creerlo. ¿Era acaso que había aceptado tener al bebe? ¿Era esto lo que me podía causar una felicidad?
Mis manos se abrieron poco a poco deslizando el vestido entre mis manos para luego solo enfocarse en aquel abdomen donde podía sentir que algo dentro de mí se movía. Lo acaricie lentamente como si estuviese estudiando hasta el más mínimo detalle de aquel abdomen.
Los segundos pasaron con bastante rapidez cuando me vi imaginándome cuidando a este hermoso bebe justo en mis brazos. Al lado de mí se encontraba Bill maravillado con el hermoso bebe de entre mis brazos. Estaba feliz al igual que yo.
¿Era esto lo que yo deseaba como vida? “Algo similar” respondí en mis adentros como si fuera de lo mas lógico. “aunque” lo dude por algunos segundos y luego termine mi frase alzando un poco la voz “algo privada”. Me estremecí al pensar en aquellos paparazzi. Sin duda alguna necesitaría el consejo de ellos para poder pasar desapercibida junto a ellos como si nada hubiese pasado.
Podía imaginarme a mis espaldas algunos murmullos y risitas de lo mas bajo. Pero aun intentaba mantener toda la sonrisa posible en mi rostro. Incluso había caminado un poco más deprisa con tal de evacuar a todas sus burlas y preguntas que serian de lo más estúpidas.
-¿A dónde tan rápido? –Refunfuñé en mis adentros una vez que la mano de Georg me detuvo con su mano pegado a mi abdomen obteniendo que mi cuerpo se detuviera y mis piernas quedaran inmóviles- Queremos saber del por que caíste de aquella moto.
“Maldita sea” respingué en mis adentros. Justo ese gran tema quería evacuar pero parecía que no lo iba a lograr. El ánimo de Georg se encontraba de lo más burlón, así que seria algo imposible hacerlo parar.
Me detuve por unos instantes cuando la mano de Georg aun seguía pegada a mi abdomen. Recordaba el por que había caído de aquella moto. ¿Que fue lo suficientemente hábil como para caerme con tanta facilidad? Había sido solo un resbalón si lo tomaba desde esa perspectiva.
De nuevo volví a ver aquella imagen tan inquietante y extraordinaria. Era aquella sonrisa del chico que mas amaba y anhelaba, aquel chico por el cual había amado desde la primera vez que lo vi y por quien había luchado durante un largo tiempo.
Justo cuando dio un giro con la moto, para Bill fue un buen momento para mostrarme una de sus mejores sonrisas y quedar completamente rendida a sus pies. La razón por la que había caído al agua.
Con las fuerzas que me quedaban –después de haber pataleado con manos y pies sabiendo que tenia el salvavidas- Quité la mano de Georg lejos de mí para emprender mi camino.
-Vamos Neily –Trató de animarme Lizzi subiendo un poco la voz y alzando ambas manos- Todos podemos cometer errores.
-No es cierto – Se quejó Tom quien venia detrás de mí. Imaginé que estaría ya se encontraba justo a mi lado. Podía escuchar leves pasos y la arena arrastrarse cada vez más fuerte. Una vez estando cerca, se me quedo mirando fijo con su entre ceño fruncido durante unos momentos, luego su rostro se volvió mas sonriente- Es cosa de Bill y Neily que suelen cometer errores entre sí. ¿No es así Bill? –Este le dio un codazo a su hermano cuando estaba justo al lado de él.
A diferencia de todos los que me rodeaban que reían sin parar recordando el vergonzoso accidente que tuve en el agua. Bill volvió a limitarse a sonreír. Intentaba pasar desapercibido frente a sus amigos y hermanos solo por mí. Había ignorado por completo la pregunta de Tom mirando otras partes de la playa.
“Si Bill no se enoja por este accidente ¿Por que no podría yo? Que tan difícil podría actuar como si nada hubiera pasado. Bill lo había intentado muchas veces. Siendo un artista tendrías que aprenderlo de todas formas si querías sobrevivir en el mundo de estrellas. ¿Pero yo pertenecía a ese mundo?
Trataba de mantener la idea de estar solo con Bill. Ya que era el lugar donde siempre había pertenecido.
Respire hondo antes de poder sostener una de las grandes sonrisas de la que pudiera. Sonreí con fuerza hasta mis puntas de mis labios pudieran estar lo mas alargado.
Como pude seguí caminando sin deshacer mi sonrisa con gran esfuerzo. Y claro ignorando las carcajadas de Georg y Tom.
-Espera –La dulce voz que tanto me gustaba escuchar fue la única excusa que me detuvo. Su mano ahora se interponía entre los dos para que nuestros mismos cuerpos –Que deseaban pasión- No nos delataran ante algunas cámaras que de seguro estarían viendo este momento- Vendré por ti a tu habitación. Creo que –Su tono de voz ahora había sonado mas a un tono burlón –Debemos aprovechar que Mike no se esta ni estará mas contigo.
Su sonrisa era de lo más contagiosa. Por lo que fui cómplice de su plan. Lo deseaba ahora más que nunca, sabiendo que aun no tenía derecho sobre él. En uno de mis grandes sueños más locos, lo único que deseaba era que fuera de mi propiedad sin compartirlo con nadie.
Me limité solo a responderle con una sonrisa tan sincera que yo misma me había sorprendido.
Voltee a mis espaldas quienes venían Lizzi y Aliz caminando con sus cabezas hacia abajo. Mas de una vez pude escuchar a Lizzi suspirar haciéndolo de lo mas bajo. En cambio, Aliz tenía la mirada en alto con su rostro frio hacia el mar. Me preguntaba ¿Qué era lo que la hacia actuar de esa manera?
Las chité para que pudiera despedirme de ellas y avisarles que estaría en el cuarto. La mano de Lizzi se movió automáticamente con su rostro apagado y forzando una pequeña risita.
Aliz volteo su rostro dudosa sin borrar aquel rostro preocupado y atemorizante. Enarcó sus ojos y se limito hacer otra cosa volviendo a girar su rostro hacia la playa. No entendía el por que de su comportamiento por lo que trate de ignorarlo.
Era plenitud lo único que podía resumir todo aquello que sentía cuando de verdad me encontraba a solas. Escuchaba con claridad mis pensamientos sin interrupciones y preocupaciones.
Estaba pensando en todas las aventuras que me habían ocurrido en estos días.
Suspiré al darme cuenta que regresaría a mi hogar como antes.
Algo me detuvo por completo al tener ante mis manos aquel vestido negro por el cual había pasado mi cumpleaños. Estaba maltratado y arrugado por las orillas del vestido.
De pronto sentí esa sensación de poder tocar el piano. “El piano” suspire cerrando mis ojos y apretando con fuerza el vestido. Deseaba con todas mis fuerzas volver a tocar el piano. Poder desahogarme con lo que mas me gustaba hacer y en lo que era bastante buena.
Abrí los ojos de golpe al saber a donde iba todo esto. No quería bloquearme con mis preocupaciones y temores, pues me angustiaría más y entonces volvería a caer en una gran depresión que yo misma era la única que sabia como me sentía.
Intente con toda la rapidez –Haciendo esforzar mis recuerdos- Recordar aquello que me hacia feliz. “trabajo, mama, papa, Bill, mi…bebe?
No podía creerlo. ¿Era acaso que había aceptado tener al bebe? ¿Era esto lo que me podía causar una felicidad?
Mis manos se abrieron poco a poco deslizando el vestido entre mis manos para luego solo enfocarse en aquel abdomen donde podía sentir que algo dentro de mí se movía. Lo acaricie lentamente como si estuviese estudiando hasta el más mínimo detalle de aquel abdomen.
Los segundos pasaron con bastante rapidez cuando me vi imaginándome cuidando a este hermoso bebe justo en mis brazos. Al lado de mí se encontraba Bill maravillado con el hermoso bebe de entre mis brazos. Estaba feliz al igual que yo.
¿Era esto lo que yo deseaba como vida? “Algo similar” respondí en mis adentros como si fuera de lo mas lógico. “aunque” lo dude por algunos segundos y luego termine mi frase alzando un poco la voz “algo privada”. Me estremecí al pensar en aquellos paparazzi. Sin duda alguna necesitaría el consejo de ellos para poder pasar desapercibida junto a ellos como si nada hubiese pasado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






